"La calculadora no te deja pensar".
¿Cuántas veces habremos oído esto?. Y no es cierto,muchas veces por desconocer lo que la calculadora puede ofrecer o de qué manera trabajar con ella, la separamos del aula.
La calculadora en la
resolución de problemas, y en el aprendizaje de las matemáticas en general,
supone:
·
Un
potente instrumento de cálculo que permite ahorrar tiempos que pueden ser
utilizados en procesos de investigación, de planteamiento de conjeturas, etc.
·
El
tiempo ahorrado se puede dedicar al desarrollo de capacidades generales de
razonamiento matemático y a la generalización de conceptos basados en la
investigación de pautas y regularidades numéricas.
·
Es
neutral y el alumno/a no percibe reprobación ni crítica ante las respuestas
equivocadas.
·
Posibilita
que se desarrollen y potencien habilidades generales tan importantes como la
estimación, el cálculo mental, la búsqueda de regularidades, la creatividad, la
visión espacial y el dominio de las operaciones básicas, entre otras.
·
La
calculadora permite comprobar con rapidez la corrección de los cálculos hechos
a mano en la resolución de problemas, y puede ser muy útil para plantear nuevas
situaciones problemáticas que realizar cálculos tediosos.
·
La
posibilidad de verificar los cálculos rápidamente, permite pedir ayuda
inmediata a las respuestas erróneas y a detectar posibles errores.
·
Por
otro lado, es un buen punto de partida para motivar el cálculo en general, pero
resulta especialmente valiosa para afianzar el cálculo mental y estimativo, a
través de la predicción e interpretación de los resultados de la máquina.
Otra ventaja de la calculadora
es que es muy motivadora, ya que aporta un componente lúdico que capta la
atención y despierta el interés del alumnado.